guardándolos cada vez con mas recelo.
Como a sabiendas de mi frágil memoria,
como con temor de que me los arranquen nuevamente.
Guarde hace mucho, el abrazo de mi abuelo,
las palabras de mi padre y las risas de mi madre,
los secretos de mi frágil hermana y los sueños de mis tan distintos hermanos.
La partida a la tierra de las largas fiestas,
el primer beso entregado,
y la despedida de una gran amiga.
El valiente que protegió mi inocencia amenazada,
y el aroma de azahar.
El aroma del mate y del tomate,
la alegría de un verano con los míos.
La entrega definitiva al moreno libertario
y nuestras caminatas entre Chilcas y coigues.
La mano de mi compañero, los sueños que construimos,
y mi entrega incondicional.
Los besos de mis amados hijos, sus sueños, sus logros.
Los sigo guardando pues se que mis raíces son como las del Acacio
y que esta etapa crisálida pronto terminará.
Adonde vuele llevare mis momentos, es lo único que tengo
... tampoco quiero mas.
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